Donostia-San Sebastián

El monte Ulía de San Sebastián. Descubre uno de los parajes más mágicos de Donostia.

EL MONTE ULÍA DE SAN SEBASTIÁN.

DESCUBRE UNO DE LOS PARAJES MÁS MÁGICOS DE DONOSTIA.

El extremo oriental de San Sebastián, se encuentra protegido por el monte Ulía, desde donde antiguamente se oteaba el mar Cantábrico en busca de ballenas o se apostaban los ejércitos enemigos con el objetivo de atacar a la ciudad por su flanco más desprotegido.

De los tres montes que posee nuestra ciudad (monte Urgull, monte Igeldo y monte Ulía), tal vez éste sea el más desconocido entre los que nos visitan. Sin embargo, el monte Ulía, que nace donde acaba la playa de la Zurriola, y muere en Pasaia ( o viceversa, según se mire), aunque de una altura modesta (235 metros), esconde maravillosos paisajes e increíbles lugares como antiguas fortificaciones o parques de atracciones abandonados que os invito a descubrir.

Monte Ulía San Sebastián

Geológicamente hablando, el monte Ulía forma parte de una cadena costera de 40 kilómetros de largo que va desde Zumaia hasta Hendaia, estando formado por areniscas y margas que datan de la Era Terciaria.

ULÍA, EL ORIGEN DEL NOMBRE

Para descubrir el origen del nombre Ulía, deberemos retroceder hasta la Edad Media. El topónimo Ulía es de origen gascón, al igual que otros muchos en Donostia, como Miramón, Morlans o Aiete. No queda del todo claro cuando se establecieron los gascones en San Sebastián, así para algunos estudiosos fue el rey navarro Sancho el Sabio, el que pobló la ciudad, que por entonces pertenecía al reino de Navarra, con comerciantes de origen gascón. Para otros eruditos, fue durante el reinado de Alfonso VIII de Castilla cuando familias de origen gascón (que vivían más o menos entre Baiona y el río Garona) poblaron la villa costera. Lo cierto, es que el legado toponímico de este dialecto de origen occitano, ha perdurado hasta nuestros días. En un documento de 1530, el monte es nombrado como sierra de Mirall, por una atalaya que se encontraba en su cima (probablemente por el verbo mirar), mientras que en otros archivos es citado como Folia

 

EL BELICOSO PASADO DEL MONTE ULÍA

 

En 1742, la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, una poderosa sociedad mercantil asentada en San Sebastián que obtuvo del rey Felipe V el monopolio del comercio con Venezuela, instaló en la ladera del monte Ulía varias piezas de artillería. Aunque en la actualidad solo queda una batería artillada colocada a finales del siglo XIX en la punta de Monpás (otro topónimo de origen gascón).
Sitios históricos Euskadi
Y es que el monte Ulía, era un punto clave en la defensa de San Sebastián. Los ejércitos enemigos que llegasen hasta aquí, podrían bombardear a su antojo la ciudad por su flanco más débil. Así fue en 1719 cuando los 16.000 soldados al mando del Duque de Berwick, y según los documentos de la época: ocuparon el puente de Santa Catalina y crearon trincheras en los arenales de Ulía, colocando dos baterías para castigar el flanco oriental de las murallas.
Casi un siglo después, fueron los ingleses los que pusieron sitio a la ciudad, desplazándose el mismísimo Duque de Wellington a Ulía para decidir junto al mayor Smith y el general Graham donde colocar la artillería. En total, entre los arenales y el monte Ulía, se colocaron 2 cañones, 4 obuses y 18 cañones de menor calibre. Lo que pasó después, concretamente el día 31 de agosto de 1813, pasaría a las páginas negras de la historia de nuestra ciudad.
Paseo por Ulía
Pero aunque desde las faldas del monte Ulía llegaron los obuses y las bombas que destruyeron una parte de la ciudad, de aquí también salieron las piedras con las que se reconstruyó la ciudad después del incendio de 1813, y también para construir el “nuevo” barrio de Gros a finales del siglo XIX.
Una vez que San Sebastián perdió su carácter de plaza fuerte, y finalizó la última de las guerras carlistas, la ciudad se convirtió en uno de los destinos turísticos más importantes de Europa.
ULÍA, LUGAR DE ESPARCIMIENTO DE LA JET SET

Muchos de los que hayáis visitado San Sebastián, habréis subido hasta el parque de atracciones de Igeldo, bien para disfrutar de unas de las mejores vistas de la ciudad, o para disfrutar de nuestro pequeño pero encantador parque de atracciones.
Sin embargo, aunque se inauguró en el año 1912, muchos donostiarras desconocen que el de Igeldo no fue el primer parque de atracciones que se construyó en la ciudad.

Ulía como llegar
Mirador de La Peña del Rey.

Todo comenzó, cuando la reina María Cristina de Habsburgo, eligió San Sebastián como lugar oficial de veraneo en 1877, imitándola miles de visitantes de alto nivel adquisitivo. La ciudad se tuvo entonces que empezar a dotar de los servicios y atracciones necesarias para entretener a los miembros adinerados que venían a veranear a Donostia.

Así que a principios del siglo XX, se creo en la alto del monte Ulía, el primer parque de atracciones de la ciudad, o parque de recreo como era llamado entonces, y aunque no queden muchos rastros de este, todavía podemos descubrir algunas reliquias de aquella época, como el restaurante del antiguo “tiro al pichón”, y la explanada donde se practicaba este, convertida hoy en lugar de juego para los más pequeños.
En el año 1902, se inauguró el tranvía que partiendo desde el barrio de Ategorrieta, acercaba a los visitantes al parque de atracciones, e incluso unos días después de su inauguración, fue utilizado por la reina María Cristina y el futuro rey Alfonso XIII.

Ruinas Ulía
Aunque al parque del monte Ulía se puede llegar en coche, os recomiendo la ruta que desde el barrio de Gros, asciende aprovechando parte del antiguo trazado del tranvía.

El paseo comienza en la calle Zemoria de Gros, partiendo junto a la parroquia del Corazón de María. La subida es corta pero dura, pero las vistas de la playa de la Zurriola y de la ciudad nos van insuflando fuerzas. A los quince minutos, hay que coger un desvío a la derecha junto a un panel que nos informa sobre la historia del tranvía.
De aquí se llega enseguida al aparcamiento de vehículos y a la entrada del parque. En el parque aún se pueden ver los restos de un antiguo café, llamado el Chalet de las Peñas, y que hoy en día se conoce como las “ruinas del molino“.

Monte Ulía parque atracciones

Junto a los restos de este antiguo café, se encuentran tres peñascos que fueron acondicionados como miradores. Del primero de ellos, conocido como la peña del águila, solo quedan unos escalones labrados en la piedra. El siguiente peñasco, es una antigua atalaya desde las que se divisaban las ballenas, de ahí su denominación, peña del ballenero.

Atalaya Ulía

El tercer mirador, era conocido como peña del rey, y actualmente se ha acondicionado con unas escaleras, desde donde se obtienen unas magnificas vistas de la costa cantábrica. El 30 de septiembre de 1907, se inauguró el funicular aéreo de 280 metros de longitud inventado por Torres Quevedo que podía transportar a catorce personas a la vez salvando un desnivel de 28 metros.

Atalaya San Sebastián
Sin embargo, el parque de atracciones de Ulía, acabó por desaparecer ante el empuje del nuevo parque de Igeldo, cesando en los años 20 el servicio de tranvía.
Os animo a subir hasta el parque de Ulía, un rincón muy querido por los donostiarras, y a descubrir los restos de su pasado como lugar de esparcimiento de los miembros de la alta sociedad de la Bellé Époque.

SENDERISMO EN EL MONTE ULÍA 

Como hemos visto, la mejor opción para descubrir todos los secretos del monte Ulía, es calzándose las botas y pateándonos sus caminos. El sendero más transitado es el que va desde Donostia a Pasaia (o viceversa). Como hemos visto más arriba, el sendero parte del barrio de Gros, teniendo que subir por la empinada cuesta de la calle Zemoria, siguiendo las marcas verdes y blancas del sendero SL-GI 33 de la vuelta a Ulía (4,9 kilómetros) o las rojas y blancas del sendero GR 121 de la vuelta a Gipuzkoa, con la que recorreremos los acantilados de Ulía y podremos llegar hasta Pasajes

Travesía Ulía

No dudéis en adentraros en el mágico monte Ulía y descubrir sus increíbles paisajes y todos los secretos que esconde.

UBICACIÓN:

Bibliografía:

San Sebastián, el monte Ulía y arenales, ayer y hoy. Fermín Muñoz Echabeguren.

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