Bizkaia, Guerras Carlistas

El tesoro de un millón de cartuchos de Ondarroa

El tesoro de un millón de cartuchos en Ondarroa.
El “milagro” del Ville de Bayonne.

Ondarroa puente

Durante la Segunda (o Tercera para algunos historiadores) Guerra Carlista (1872-1876), la falta de armamento y munición fue una constante en el ejército del pretendiente Carlos de Borbón y Austria o Carlos VII.

Lo que comenzó como una guerra de guerrillas, con partidas de guerrilleros carlistas mal armados con escopetas y viejos fusiles, terminó en un ejército bien formado capaz de enfrentarse en campo abierto al ejército liberal.
Durante los comienzos de la insurrección carlista, la labor de los mugalaris o contrabandistas, fue fundamental para poder armar las primeras partidas introduciendo armas y municiones desde Francia. Sin embargo, este método resultaba demasiado  lento.
Durante los primeros enfrentamientos, el botín más preciado para los soldados carlistas, eran los fusiles de los soldados liberales y miqueletes, por lo que cuando se conseguía rendír un fortín o pueblo controlado por los liberales, se dejaba libres a los soldados a cambio de que renunciasen al armamento que poseían, que servía para armar nuevas partidas.

Con el trascurso de la contienda, el ejército carlista consiguió tomar la iniciativa y arrinconar a los liberales en las capitales de las provincias vascas y navarra y algunos pueblos fortificados. No obstante, la escasez endémica de municiones, provocó que los carlistas, no pudieran emprender otras importantes operaciones como conquistar la importante plaza de Tolosa cuando la tenía prácticamente rendida a finales de 1873.

Los altos mandos carlistas, se quejaban de que las armas modernas consumían miles de proyectiles en unas pocas horas, lo que les imposibilitaba sostener largos combates. El ejército carlista, montó en Azpeitia una fábrica para recargar y reutilizar los cartuchos usados que quedaban abandonados después de cada combate, por lo que era bastante usual ver a los soldados recolectarlos en el campo de batalla despuésde cada enfrentamiento. Incluso mujeres y niños llegaron a robar cartuchos a los soldados liberales para entregárselos a los carlistas.

Desembarque de armas en la costa de Bizkaia por los Carlistas. Fuente:http://www.albumsiglo19mendea.net/cas/

Los carlistas, invirtieron grandes sumas en intentar desembarcar barcos cargados de armas en algún pueblo costero bajo su poder. Sin embargo, la marina liberal controlaba el Cantábrico, y patrullaba constantemente la costa vasca, lo que complicaba bastante éstas operaciones.

División naval del Cantábrico – Fragata “Vitoria” y aviso “Fernando el Católico” bombardeando las poblaciones del litoral ocupadas por los carlistas.

Sin embargo, en octubre de 1873, se produjo lo que los carlistas denominaron como un “milagro” que les ayudaría sobremanera en su causa. El 18 de octubre, los arrantzales de Ondarroa, observaron un vapor navegando a la deriva, con las calderas apagadas frente a la costa. Temiendo que se tratase de un barco de la marina liberal, huyeron a resguardarse al puerto.

Al día siguiente, el barco volvió a aparecer frente a Ondarroa, por lo que unos marineros se atrevieron a acercarse con su txalupa. Uno de ellos finalmente se atrevió a subir y al inspeccionar el barco constató que estaba vacío pero que sorprendentemente se encontraba repleto de armas y munición.

Turismo Ondarroa

El sorprendido arrantzale avisó a sus compañeros, que rápidamente dieron aviso en Ondarroa, juntándose en un momento cuarenta lanchas de Ondarroa, Mutriku y Deba y que rápidamente metieron el vapor en el puerto ante el temor de ser descubiertos por la armada republicana.

Mutriku turismo
Puerto de Mutriku, desde donde salieron numerosas embarcaciones para ayudar a desembarcar las armas del Ville de Bayonne.

El barco contenía 4.000 fusiles Berdan, 1 millón de cartuchos, 1 cañón de 16 y diverso material de guerra, que rápidamente fue descargado por los habitantes de Ondarroa. Poco después llegarían varias compañías carlistas para proteger el desembarco, ya que de Getaria había acudido un buque de guerra liberal.

¿Pero cómo llegó aquel barco cargado de armas y sin tripulación hasta la costa de Ondarroa?

Pues bien, esta increíble carambola del destino, se produjo cuando cuando el vapor “Ville de Bayonne” salió el 15 de octubre de Baiona cargado con armas adquiridas por los carlistas alaveses para armas sus batallones. El barco debía dar un rodeo hasta Amberes, donde sería cargado en otro barco, que debía desembarcar su mercancía en algún puerto controlado por los carlistas. Pero nada más zarpar de Baiona, se incendiaron dos barriles de resina, creando una gran humareda que obligó a los tripulantes del vapor a huir ante el temor de que el fuego alcanzase la munición.

Baiona. Vista tomada desde el barrio de St. Esprit. Fuente: http://www.albumsiglo19mendea.net/cas/

La casualidad (o la Divina Providencia según los carlistas), hizo que tras vagar por el mar durante varios días, el vapor llegase a la costa de Bizkaia, protagonizando así uno de los hechos más curiosos de las Guerras Carlistas.

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