Gipuzkoa, Naturaleza e historia

Los secretos del monte Hernio. La montaña mágica de Gipuzkoa.

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LOS SECRETOS DEL MONTE HERNIO

LA MONTAÑA MÁGICA DE GIPUZKOA

El monte Hernio es una de las cimas más emblemáticas de Gipuzkoa y una de las más queridas por los montañeros vascos.

Bidania Hernio
Bidegoian-Goiatz con el macizo de Hernio como telón de fondo.

Enclavado en el centro geográfico de la provincia, a quince kilómetros del mar y visible desde muchos puntos de ésta, el macizo de Hernio, con sus poco más de mil metros de altitud, actúa como un imán para los y las amantes de la naturaleza gipuzkoanos. Al Hernio se puede subir en solitario, pero hay algo que nos impulsa a compartir esta experiencia con amigos y familia. Tal vez sea el placer de compartir un caldo y un pintxo en la borda de Zelatun después de dar un agradable paseo, o de disfrutar todos juntos de las amplias vistas que desde aquí se obtienen de nuestra tierra. Lo cierto es que miles de personas se ven impulsadas a trepar por sus faldas, sobre todo durante sus populares romerías o el último día del año.

Iturriotz Ernio
Iturriotz fue una importante encrucijada de caminos en la antigüedad. Por aquí pasaba el Camino de Santiago de interior, que a través de Zelatun, se dirigía a Murumendi y de aquí al legendario túnel de San Adrián. Durante los siglos, a la sombra del Hernio han pasado desde pastores a guerrilleros, pasando por contrabandistas, viajeros románticos y como no, mendizales.

Sin embargo, la presencia humana en el macizo de Hernio viene de miles de años atrás, dejando su huella en los alrededores de esta gran mole de piedra. Tal vez, el mejor ejemplo de ello, es la cueva de Altxerri, en el término municipal de Aia, pero lindando con Orio, y que cuenta con algunas de las pinturas rupestres más antiguas de Europa. A la sombra del gigante calizo, sobre todo en los alrededores de la Venta de Iturriotz, podremos encuentrar varios dólmenes y túmulos, donde los primeros pastores de la protohistoria, enterraban a sus muertos.

Cruz Curativa Ernio
La Cruz Sanadora, también conocida como Gurutze Zarra, que originalmente se encontraba en la cumbre, fue trasladada a su ubicación actual después de resultar partida en dos por un rayo. De sus brazos, cuelgan varios aros de hierro (aro sendatzaileak), que según la tradición, hay que pasar por el cuerpo para curar el reuma o la artrosis. Si se quiere acabar para siempre con la dolencia, hay que realizar este ritual siete años consecutivos. Se trata de uno de los lugares mágicos que salpican el macizo de Hernio.

Son muchos los secretos y tesoros que esconde esta monte, pasando a descubriros a continuación solo algunos de ellos. El resto tendréis que descubrirlos vosotros cuando subáis a este mágico monte.

  • Monte Intxurre o Iruntxur

Algunos autores sitúan a este monte en el macizo de Murumendi, pero otros creen que pertenece al macizo de Hernio, aunque desgajado de este. Debido a su rico pasado histórico y la conexión de éste con el cordal del Hernio, he decidido incluirlo en éste último.
Bien visible desde la N1 tras pasar por Tolosa dirección Gasteiz, en su cima se encontraba uno de los castros de la Edad del Hierro más importantes de Gipuzkoa.

Santa Marina Albiztur
Iglesia de Santa Marina, en el barrio del mismo nombre de Albiztur, que conserva portada románica y de donde parte una de las rutas más cómodas al monte Intxurre.

Este recinto amurallado, conocido  como castro de Intxur, se encuentra a 765 metros de altura, estando defendido por varias murallas y fosos, cuyos restos son aún visibles.
Con más de 1.500 metros de defensas y fosos de hasta cuatro metros de profundidad, nos encontramos ante un monte fortificado por los pobladores de la Edad del Hierro.

Monte Intxurre
Buzón cimero del monte Intxurre.

Los habitantes de este castro, se dedicaban principalmente a la agricultura y la ganadería.
El ganado se guardaba dentro del recinto amurallado (se han encontrado restos de ovejas, cabras, vacas y cerdos) y se sacaba a pastar a los pastos cercanos al castro. Sin embargo, durante los meses de verano, se llevaba el ganado a las zonas altas, por lo que estos pastores de la Edad de Hierro llevaban a sus animales a las campas del macizo de Hernio.

  • Herniozabal.

En la cresta oriental del macizo de Hernio, se encuentra esta cumbre de 1.011 metros. Aunque se puede subir desde Albiztur, el itinerario más corto parte del barrio tolosarra de Urkizu.
Muy cerca del monte Herniozabal, se encuentran los restos del castillo de Mendikute.

Mendikute Hernio
Recolocando la cruz de Mendikute, derribada por la ventisca.

Si continuamos desde Herniozabal por el cresterío en dirección al Hernio, el siguiente monte al que llegaríamos sería el Ubeltz (1.016 m), para a continuación alcanzar el monte Aizpel (1.068 m), separado por un collado de la cumbre del Hernio.

Subida a Hernio
Los montes Aizpel y Ubeltz vistos desde el Hernio.

 

  • El castillo de Mendikute, la fortaleza de Hernio.

Sobre la peña de Mendikute, protegidas por el macizo de Hernio y vigilantes sobre Albiztur, sobreviven a duras penas los restos del castillo de Mendikute.
Las primeras referencias escritas datan de 1.200, en un listado de las fortalezas que fueron entregadas por el rey de Navarra, Sancho VII el Fuerte al rey de Castilla, Alfonso VIII. En este documento, se menciona la fortaleza de Arzorociam, que se ha asociado que la regata Azurzi o Aitzurtzia, que se encuentra junto a Mendikute.

Muralla Mendikute
Los muros que rodeaban la fortaleza se construyeron con piedras calizas unidas con mortero de cal y rellenados con mortero y cantos rodados.

Sin embargo, parece que el castillo de Mendikute es mucho más antiguo, ya que se encontró en él una moneda del rey Sancho IV de Navarra, datada entre los años 1054 y 1076.
Este castillo roquedo se encontraba en la cumbre circular de Mendikute y tenía forma rectangular, conservándose parte de sus muros. Durante las excavaciones, se encontraron multitud de puntas de flecha, así como de saeta, por lo que es posible que se produjesen ataques a la fortaleza.

Monte Mendikute Tolosa
La posible función del castillo de Mendikute sería la de vigilar los caminos por donde se conducía al ganado a los pastizales del Hernio.

Treinta metros por debajo de la fortaleza, existe una cueva conocida como Gentilen-meatza (mina de los gentiles), que se cree que estaba conectada con el castillo. Sin embargo, debido a los derrumbes producidos en su interior, no se puede probar esta teoría.

  • Gazume

Separado por el collado de Zelatun del Hernio, se encuentra el monte Gazume (1.001). Eclipsado por la fama de su vecino, la subida a este monte, se suele realizar casi sin cruzarse con nadie, lo que agradecerá el montañero que huya de ascensiones más populosas, como la del Hernio. Además, su fácil acceso bien desde el mismo Zelatun o desde Iturriotz o Errezil hace que sea una cumbre ideal para hacer en media mañana.

Monte Gazume
En la subida a Gazume, nos llamará la atención los muretes de piedra que acotaban el camino carretil que se usaba para llevar mercancías desde Azpeitia a la costa. Una vez llegados a su cima, el Hernio se nos asemeja a la proa de una gran nao varada entre los bosques y los verdes pastos del corazón de la provincia.

Monte Hernio

  • Una de romanos

Una de las leyendas más extendidas y repetidas sobre el monte Hernio, es la
de una supuesta batalla que se produjo en sus faldas entre romanos y las tribus indígenas que defendían su independencia. Según esta leyenda, los indómitos vascones que vivían en la zona, se enfrentaron a la poderosa maquinaría bélica romana, aunque al verse superados por los legionarios romanos, prefirieron lanzarse al vacío desde la cumbre del Hernio. Otra de las versiones de esta leyenda, acaba con la totalidad de los guerreros vascones suicidándose junto a sus mujeres e hijos, prefiriendo la muerte al sometimiento. Por último, otra de las versiones relata la victoria de los guerreros autóctonos sobre las águilas romanas.
Lo cierto, es que aunque ésta historia haya sido repetida e incluso contada como verídica en numerosos blogs, no hay ningún indicio ni arqueológico ni histórico sobre conflictos contra los romanos en el actual territorio de Gipuzkoa.

Escudo Gipuzkoa Bidania-Goiatz
En el escudo de Gipuzkoa, aparecen representados dos guerreros várdulos (idealizados como salvajes) y contiene el texto: FIDELISSIMA BARDULIA NUNQUAM SUPERATA, haciendo referencia a que supuestamente los várdulos mantuvieron su independencia y no fueron sometidos a Roma ni a otro poder.

Otro de los errores, es el de señalar como vascones a los que supuestamente lucharon en el monte Hernio contra los romanos, cuando la tribu prerromana que habitaba esta zona, así como en gran parte de la provincia, era la de los várdulos. Además, tanto los vascones como los várdulos parece que se integraron en época temprana en el sistema romano. Incluso hoy día conocemos que una cohorte de legionarios romanos que defendía el muro de Adriano en Britannia, estaba formada exclusivamente por várdulos, la Cohors I Fida Vardullorum.

Aunque algunos autores antiguos, como el padre Henao y Esteban de Garay, creían que el mítico monte Vindio, a donde se retiraron los últimos guerreros cántabros en el 26 a.C. antes de morir de frío y hambre rodeados por los romanos, sería el monte Hernio, también conocido antiguamento como Hirnio, todo parece indicar que este mítico enfrentamiento se produjo en Cantabria o Asturias.

Monte Hernio Euskadi

Los investigadores, han intentado hallar algún resto romano en el monte Hernio, que pudiese corroborar está supuesta batalla. Pero más allá del topónimo Zelatun, que parece claro que viene de zelai (campa, prado en euskera) pero que parece acabar con la declinación latina um, apenas se han encontrado restos en sus alrededores.

Collado de Zelatun
El collado de Zelatun.

Entre los pocos vestigios romanos hallados cerca, hay que señalar los de la cueva de Intxurmutegi, en Tolosa, en el monte Intxurre. Donde apareció una moneda de bronce acuñada en época del emperador Constancio II y un pequeño bronce.

En 1945 el profesor García y Bellido, realizó una investigación en los montes de Albiztur, llegando a la conclusión de que los restos de una calzada que se encuentra cercana al monte Mendikute, pudiera tener ascendencia romana, aunque lo más plausible es que fuese de origen medieval. Sin embargo, hemos de reconocer que es una bonita leyenda, pero que de ser cierta estaría protagonizada por tribus cántabras y no por las tribus que habitaban la actual Euskal Herria.

Resolvióse pues à abandonar la lucha , pero no sin tentar la suerte , haciendo un último y desesperado esfuerzo para plantar las águilas imperiales en aquellas infaustas y pavorosas cúmbres del Hirnio , que elevaban al cielo su altanera frente , de en medio de un mar de sangre , y sobre un mundo de cadáveres romanos. Pero Lartáun , lo habia sabido , y para el dia designado citó para los valles de Arraxilium á todos sus hermanos dispersos por las montañas de Vasconia y Vardulia , y se coronaron de enormes peñascos las alturas del Hirnio , y abrieron en sus faldas profundos fosos que ocultaban la muerte bajo su frágil cubierta de césped y ramage . Y en vano las legiones romanas aguijadas por la desesperacion , por la emulacion , y el ódio , asaltaron una y tres veces sus escarpadas pendientes . . . una y tres veces fueron arrojados á los valles , aplastados por los peñascos , diezmados en los fosos , y destrozados por los guerreros que se cebaban furiosos en sus filas desordenadas . Y cuando trataron de reponerse en el llano , viéronse acosados a la vez de todos los lados por los Cántabros de las montañas que acudieron a la cita , llegando al fin con trabajo y fatiga, á ganar sus reales despedazados y rotos .

Los Cántabros     Juan V. Araquistain

  • Guerras y batallas a la sombra del Hernio

Como hemos visto, es bastante improbable que en los alrededores del Hernio se produjese la mítica batalla entre romanos y cántabros, sin embargo, la mole caliza, no ha sido ajena a los avatares bélicos de la historia.

Zelatun Ernio

Durante la tercera guerra carlista, según documentos del ejército español, el macizo de Hernio y sus alrededores estaban dominados por las partidas del cura Santa Cruz, Soroeta y Vicuña, aunque estaban mal armados con fusiles antiguos, escopetas y revólveres Lefaucheux, produciéndose escaramuzas entre estas partidas diseminadas y las tropas liberales.

Sin embargo, la montaña que otras veces había protegido al mítico cura-guerrillero Santa Cruz, está vez fue la causa de su derrota. Santa Cruz había decidido atrincherarse en Aia, debido a su posición dominante desde la que se divisa gran parte de la costa gipuzkoana.

Aia Euskadi
Medio millar de guerrilleros carlistas se refugiaron en la iglesia de Aia, aunque acabaron por rendirse a las tropas liberales.

Pero desde el macizo de Hernio y el monte Pagoeta, una muchedumbre de soldados liberales, comandados por el general Loma, se desparramó sobre el pueblo de Aia, logrando capturar a quinientos guerrilleros, aunque el escurridizo Santa Cruz pudo escabullirse. 

  • Hernio, uno de los hogares de la diosa Mari.

Mari, la diosa más importante del panteón vasco, temida e idolatrada por los habitantes precristianos de Euskal Herria, también se dejaba ver surcando los cielos sobre el Hernio, o habitando sus numerosas simas y cuevas. Y no era de extrañar, ya que la diosa tenía una de sus moradas en la cueva del monte Murumendi, muy cerca del Hernio.
El cura e investigador Jose Miguel de Barandiaran, llevó a cabo una ongente labor recopilado las historia y creencias de nuestro país, y recogiendo los siguientes testimonios de varios de los pueblos que se abrazan al gigante Hernio:
En Errezil, los moradores de sus caseríos, aseguraban que Mari cruzaba el cielo en forma de mujer, arrastrando unas veces una escoba y otras unas cadenas.

Secretos Hernio
Cruces de fresno en la puerta del caserío Iturrioz. En muchos puntos de Euskal Herria, existe la tradición de cortar ramas de fresno la mañana de San Juan y hacer cruces de fresno, que se colocan en puertas para proteger las viviendas de los rayos.
Así, en varios barrios de Aia, pueblo donde se encuentra la venta de Iturrioz, existía la tradición de cortar las ramas de fresno con un hacha la mañana de San Juan. En Altzola, se rezaba un Patesnoster al colocar las cruces y en Laurgain, se bendecían las ramas el domingo de Ramos antes de colocarlas.
El fresno (lizar), era un árbol sagrado para los celtas, por lo que seguramente estemos ante un viejo rito pagano adaptado a las creencias cristianas.

En Goiaz, creían que cuando hacía sol y nubarrones de tormenta al mismo tiempo, era porque Mari se encontraba desmadejando hilo en Murumendi.
En Albiztur, aseguraban que Mari habitaba la cueva de Jentilen-meatza (mina de los gentiles).

Hernio baserri
Caserío en Errezil, en las faldas del monte Hernio.

Sin embargo, Mari no era el único ser sobrenatural que se dejaba ver en Hernio. En Errezil por ejemplo, creían en un genio llamado Gauargi o Gauarci, que se aparecía por las noches en forma de luz en lo alto de árboles, peñas y casas.

  • Hernio, el monte de las mil cruces.

Hasta hace no mucho, el monte Hernio era conocido como el monte de las mil cruces, debido a la cantidad de cruces que había en su cima.
La primera cruz, se colocó en 1911, y desde entonces multitud de personas fueron colocando cruces en recuerdo de sus seres queridos, convirtiendo la cumbre del Hernio en una extraña necrópolis y en el monte con más cruces del País Vasco.

Cruces Ernio
Foto anterior a la retirada de la mayoría de las cruces de la cima del Hernio.

Sin embargo, llegó un momento en que la cumbre de Hernio se asemejaba más a un cementerio que a un espacio natural, por lo que algunas personas comenzaron a preguntarse cuántas cruces más podría soportar tan reducido espacio.

Cima monte Ernio
La cima del Hernio, se haya coronada por una cruz de hormigón armado, de once metros de altura. Está gran cruz, cuya construcción fue impulsada por jóvenes de Aia y Asteasu, fue inaugurada el 31 de agosto de 1947 con la participación de miles de personas. Esta gran cruz blanca, al igual que otras de los montes de alrededor (Uzturre, Pagoeta, Buruntza, etc…) se enmarca en el llamamiento que hizo el Papa León XIII a levantar cruces en las cimas de los montes, y que tuvo un amplio eco en las diócesis vascas.

Finalmente, los ayuntamientos de Albiztur, Larraul, Alkiza, Errezil, Bidania-Goiatz, Hernialde, Aia y Asteasu, además de la sociedad Erniozaleak kultur elkartea, acordaron quitar de la cumbre todas las cruces conmemorativas, excepto la más antigua, la gran cruz blanca y las cruces del calvario. Sin embargo, los ayuntamientos dieron un plazo para que las familias pudiesen retirar las cruces, antes de quitarlas ellos. Hoy día, la cumbre de Hernio, luce más despejada, dejando de ser “el monte de las mil cruces” y asemejándose más a los montes de su entorno.

Hernio Tolosa

La gran cruz de Hernio, sigue siendo el objetivo de los montañeros, sentándose muchas veces en su base para charlar y comer el bocadillo o la fruta. La cruz blanca, es también el punto final de las romerías que anualmente se celebran en el monte Hernio.
Todos los viernes santos, romeros llegados de muchos puntos de la provincia, inician la marcha hasta la primera cruz del calvario, conocida como la Cruz Sanadora.
Esta cruz, tiene varios aros de hierro colgando, que según la tradición, hay que pasar alrededor del cuerpo, para aliviar el reuma y otras dolencias del cuerpo.

Secretos monte Hernio

Otra vez, Hernio es testigo de la mezcla de ritos paganos y cristianos, como tantas tradiciones que salpican esta tierra.
Sin embargo, las romerías más populares se celebran todo los domingos de septiembre, comenzando desde el 29 de agosto, advocación de San Juan degollado (San Joan Txiki), siendo la más concurrida la del último domingo de septiembre, en la que miles de personas suben desde Iturrioz hasta su cumbre.

Romeria Ernio

Por el camino, algunos romeros forman círculos en las campas de Zelatun para bailar bailes sueltos como el fandango y el arin-arin, mientras otros colocan cintas de colores de la Cruz Sanadora y se pasan los aros metálicos por su cuerpo, en la que se ha convertido en la romería más popular de la provincia.

Romería en el monte Hernio. País Vasco.

  • Venta de Iturriotz. Uno de los rincones más mágicos del Hernio.

La venta de Iturriotz es el punto de inicio de la ascensión más famosa hacia el Hernio. Pero también uno de los lugares más mágicos de Gipuzkoa. Este gran caserío del siglo XVI que se encontraba en una encrucijada de caminos, por lo que funcionaba como hostal, se halla decorado con cruces pintadas con cal, para proteger el edificio de los rayos y los maleficios.

Venta de Iturriotz

Es bien sabido, que según la tradición, el fundador de la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loiola, pernoctó durante una noche en una de las habitaciones de la venta de Iturriotz. El escritor Ramón Soraluce, dejó por escrito en el siglo XIX, la tradición oral que perduraba de generación en generación en el caserío Iturriotz:
Cuando San Ignacio volvía de uno de sus viajes a su Azpeitia natal, siendo conocedor de los homenajes que se le preparaban y de la expectación que suscitó en la provincia, decidió eludir el camino principal a Azpeitia, y tomar otra vía alternativa, parando a descansar una noche en la venta de Iturriotz. Mientras tanto, en Azpeitia, los vecinos comenzaron a preocuparse por su vecino más universal, enviando emisarios en su busca. Uno de estos emisarios, llegó a la venta de Iturrioz y preguntando por si hubiese llegado alguna persona a dormir, los dueños le contestaron que una de las habitaciones estaba ocupada por un nuevo viajero y que el mismo fuese a comprobar su identidad.

Monte Ernio senderismo
El emisario llegó a la habitación, y se agachó para mirar por el candado, viendo a San Ignacio rezando de rodillas ante la cama. Ante está visión, no pudo más que exclamar:
Ignacio Loyolakua ber-bera dá, bera dá!, es decir:
¡Es el mismo Ignacio de Loiola, es él!
Para partir a continuación a toda prisa a llevar la buena noticia a Azpeitia.

Ermita San Juan Iturriotz

Junto a la Venta de Iturriotz, se encuentra la ermita San Juan de Iturriotz, cuyas primeras referencias documentales, se remontan al año 1541. En la pequeña ermita de planta rectangular se encuentra un Cristo crucificado junto a una figura de San Juan Bautista. A los lados, se encuentran dos tallas de San Roque y San Ignacio.

Por estar enclavada en terreno comunero de varios pueblos ha sido origen de grandes altercados y luchas. Los pueblos interesados en su posesión han sido: Albiztur, Aya, Bidania, Errezil y Goyatz. Celebra romería por «San Juan txiki», antes muy concurrida y de gran sabor religioso, hoy casi del todo profana.

ERMITAS E IGLESIAS DE GUIPUZCOA

(ENSAYO DE CATALOGACIÓN) POR D. DE IRIGOYEN

Junto a la ermita de San Juan de Iturriotz, se celebraba una feria anual, hasta que fue suprimida, por acuerdo de las Juntas de Villafranca en 1727, trasladándose a Aia, junto a la parroquia de San Esteban.

Fuente de Iturriotz

Bajo la ermita, corre un manantial que da a una fuente que se encuentra junto a una de las entradas a la ermita. Esta fuente precisamente, da nombre al lugar (iturri-hotz=fuente-fría). Según la tradición, las aguas de la fuente sanaban la sarna, por lo que cabe preguntarse si el objetivo de la ermita era sacralizar un lugar pagano. Además, San Roque, cuya imagen se guarda en la ermita, era el santo protector de las epidemias y las afecciones de la piel. Aunque bien es cierto que también era protector de los peregrinos, y que un ramal del Camino de Santiago por el interior pasaba por Iturriotz.

UBICACIÓN:

Enlaces de interes:

 

  • Página web con la ruta de ascensión al monte Hernio desde Iturriotz muy bien detallada y con track e información de como llegar al punto de inicio:  https://www.rutasporelmonte.com/ernio/

Bibliografía:

• LA FORTALEZA MEDIEVAL DE MENDICUTE (ALBIZTUR): ESTADO ACTUAL Miren Ayerbe Irizar Ana Isabel Echevarria Olatz.
• ROMA EN GIPUZKOA (ss. I a.C.-V d.C.) Elena Torregaray Pagola.
• MITOLOGÍA VASCA. José Miguel de Barandiaran.
• Gipuzkoako Aia herria: Altzola eta Laurgain auzunetako giza urratsa. Juan Garmendia Larrañaga.
• Narración militar de la guerra carlista de 1869 a 1876. Volumen 2.
• La cruz sangrienta. Historia del cura Santa Cruz. Gaetan Bernoville.
• El monte de las romerías. Ernio y la polisemia de sus rituales. Homobono Martínez, José Ignacio.

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