Gipuzkoa

⛰QUÉ VER EN AMEZKETA. EL PUEBLO BAJO LA SOMBRA DEL GIGANTE ARALAR.

QUÉ VER EN AMEZKETA

UN PUEBLO A LOS PIES DEL GIGANTE ARALAR 

A los pies del gigante Aralar, se encuentra el pueblo de Amezketa. Vertebrado por el río del mismo nombre, que recibe las aguas de varios arroyos que caen de la sierra y que antaño daban vida a numerosos molinos,
Amezketa es visitada cada año, por multitud de montañeros que buscan adentrarse desde aquí en Aralar. Sin embargo, además de los tesoros naturales de los que está rodeado Amezketa, esconde otros tesoros que merecen ser descubiertos.

Amezketa Gipuzkoa

Su nombre, proviene de Ametza, el nombre en euskera de una variedas de roble (quercus pyrenaica) antaño abundante por estas tierras. Y aunque las primeras referencias provengan de los señores de Amezketa, desconocemos si estos tomaron el nombre de la villa o la villa lo tomó de ellos.

HISTORIA DE AMEZKETA 

•Prehistoria de Amezketa

Los primeros habitantes de lo que hoy conocemos como Amezketa y sus alrededores, dejaron su huella en forma de monumentos megalíticos, como los dólmenes de Urritza o el túmulo de Otaskar.
También, desde la Edad de Bronce, rudimentarios mineros comenzaron a extraer minerales de las entrañas de Aralar. Más concretamente en Arritzaga, donde se han encontrado primitivos utensilios e indicios de actividad minera.

Edad Antigua de Amezketa

La riqueza de las minas que se encontraban en Aralar, no pasaron desapercibidas a los romanos, que dejaron varios rastros de su presencia en ellas, como un fragmento de cerámica del tipo Cerámica Común Tarraconense Aquitana.

Edad Media en Amezketa

A finales del siglo XII y comienzos del XIII, los reyes navarros primero y castellanos después, comenzaron a crear las primeras villas de Gipuzkoa. Otros grupos de personas vivían en pequeñas entidades, conocidas como aldeas, universidades, lugares, anteiglesias, etc…que se vinculaban a las villas (de mayor tamaño, y que además generalmente estaban amuralladas) buscando su protección.
Así por ejemplo, la universidad de Amezketa, se vinculó a Tolosa en 1374.

Historia de amezketa
Talla del siglo XIII que representa a San Martín y que procede de la parroquia de San Bartolomé de Amezketa. Museo Diocesano de Donostia-San Sebastián.

Tras la adhesión de Gipuzkoa al reino de Castilla por el rey Alfonso VIII, Amezketa se convirtió en tierra fronteriza entre dos reinos, lo que generó continuos conflictos, con incursiones armadas y robos de ganado a ambos lados de la muga. Tal fue la situación que se comenzó a conocer a aquella zona como «frontera de malhechores».

Que ver en Amezketa

Y fue en este contexto, cuando el nombre de Amezketa apareció por primera vez en la historia escrita. Concretamente en 1318, cuando el merino de Pamplona, acudió a la Casa de Amezketa para recuperar el ganado que estos habían robado en tierras navarras.
Al año siguiente, el merino volvió a Amezketa, apresando a Rodrigo de Amezketa y ahorcándolo por los robos de ganado en el reino navarro.
Los habitantes de Amezketa, trataron muchas veces de zafarse de el yugo de sus señores. Incluso cuando el periodo medieval estaba por terminar, los jauntxos seguían pleiteando para obligar a los habitantes de Amezketa a que llevasen a moler los cereales a su molino.

Amezketa en la Edad Moderna

Como demuestra la construcción de la nueva iglesia parroquial, Amezketa había crecido lo suficiente como para desvincularse de Tolosa y convertirse en villa, título que consiguió en 1615, no sin dificultades dada la oposición de Tolosa.
Dos años más tarde, en 1617, Amezketa se unió a Abaltzizketa, Baliarrain y Altzo para tener más peso en las Juntas Generales de Gipuzkoa (a más habitantes representados más votos), formando la asociación de Bozue Mayor. Unión que duraría dos siglos, exceptuando a Altzo, que se separó a los cuarenta y tres años de la unión.
Durante la Guerra de la Convención (1793-1795), que tantas penurias produjo en una gran parte de la provincia, Amezketa tuvo que endeudarse para pagar el salario de 29 soldados que la protegían de los franceses.

Edad Contemporánea de Amezketa

Como en el resto del país, Amezketa sufrió en sus carnes el convulso siglo XIX.
Las Guerras Carlistas desangraron los pueblos y ciudades vascas, y aunque el entorno rural solia ser más proclive a la causa absolutista, José María Otermin en su obra sobre Amezketa, recuerda un curioso episodio que ocurrió en 1821. El 19 de marzo de 1821, los liberales de Amezketa, liderados por el  Rector de la parroquia de San Bartolome, simularon el entierro del despotismo en la plaza de Amezketa, una celebración que parodiaba el fin del absolutismo.

Campanario iglesia de Amezketa
Amezketa contaba por aquel entonces con un cuerpo de 18 voluntarios liberales, lo que no evitó que una partida absolutista tomase el ayuntamiento el 7 de agosto de 1822 y apresasen a cuatro concejales.
Durante la Primera Guerra Carlista, se produjeron en las inmediaciones de Amezketa, varios choques entre los liberales y los carlistas, dejando en el campo de batalla varios muertos y heridos que fueron recogidos y auxiliados por los habitantes de Amezketa. Durante la última de las carlistadas, también se produjo algún choque cerca de Amezketa entre los Isabelinos y los Carlistas.

AMEZKETA Y ARALAR

Durante siglos, la sierra de Aralar, ha proveído de sustento a los habitantes de Amezketa. Bien llevando al ganado a alimentarse a sus pastizales, o a través de la madera, minerales e incluso de la nieve que luego se vendía como hielo a Donostia u Hondarribia.
Sin embargo, durante siglos los habitantes de Amezketa tuvieron que pleitear por el uso de los terrenos de Aralar, ya que una gran parte de estos pertenecían a la colegiata de Roncesvalles.

Castillo AusaEl monte Txindoki o Larrunarri, bajo cuya mole se encuentra Amezketa, visto desde la fortaleza de Ausa Gaztelu.

Otra de las actividades fundamentales en la historia de Amezketa, el pastoreo, esta unida a los montes que rodean la localidad. Desde tiempos inmemoriales, los pastores frecuentaban junto a sus rebaños los pastos de Aralar, dejando en la sierra su huella humana, en forma de monumentos megalíticos primero y más recientemente en forma de chabolas y bordas donde pasaban largas temporadas.

Naturaleza Gipuzkoa
Sin embargo, las condiciones eran durísimas, y las montañas se cobraron un alto precio. No fueron pocos los habitantes de Amezketa que murieron en accidentes en la mina, como consecuencia de las ventiscas o incluso por el ataque de los lobos que antaño campana por sus montes.

Valle glaciar de Arritzaga.

¿Sabías que en la sierra de Aralar se encuentra el único valle glaciar de Europa y que se puede acceder a este desde Amezketa?

Valle Arritzaga

El valle glaciar de Arritzaga se formó hace 40.000 años por la acción de un glaciar de 5 km de longitud y 80 m de espesor que recorrió parte de la montaña conformando su característica forma de U.

En el siguiente enlace te podrás descargar el folleto con más información de la ruta en pdf:

https://www.amezketa.eus/es/conoce-el-pueblo/glaciar-de-arritzaga/

QUÉ VER EN AMEZKETA

Ayuntamiento de Amezketa

Construido en el siglo XVIII, este gran edificio de sillería con arcada, además de albergar la Sala Consistorial y el Juzgado Municipal, albergaba en sus bajos la cárcel y la alhóndiga.

Ayuntamiento de Amezketa
En su fachada, destaca el reloj así como el Sagrado Corazón regalado al ayuntamiento por los Jesuitas en 1908.
La placa en honor al bertsolari local Fernando Amezketarra se colocó en 1924.

Iglesia de San Bartolomé de Amezketa

Levantada durante el siglo XVI sobre el solar donde se encontraba la primitiva parroquia de Amezketa, no fue hasta finales del siglo XVIII que se terminó de construir el gran templo dedicado a San Bartolomé.

Iglesia de Amezketa

En su interior destaca el retablo barroco , comenzado por Joseph de Zuaznabar en 1742,  y siendo terminado ocho años después.

En su exterior, además del gran pórtico, destaca la puerta tallada por Eladio Balerdi, a principios del siglo XX, reutilizando para ello viejos bancos de la iglesia.

Historia de Amezketa
Sin embargo, además del valor arquitectónico del templo, la parroquia de San Bartolomé es la guardiana de una tradición antiquísima, reminiscencia de tiempos pasados cuando se enterraban a los fallecidos en el interior de las iglesias:
las argiolas o argizaiolas.

Argizaiola Amezketa
Fuente: https://www.tolosaldea.eus

Se trata de unas tablillas de madera tallada que tienen una vela enrollada. Esta vela se encendía durante las celebraciones y los oficios sagrados junto a la sepultura familiar en el interior de la iglesia. Su origen y su función es un misterio, aunque según algunos expertos su objetivo sería el de trasmitir el calor del hogar a los difuntos o la de mantener viva la llama de su recuerdo.

Si quieres descubrir más sobre las argizaiolas, no te pierdas las visitas guiadas organizadas por el ayuntamiento de Amezketa:

https://www.tolosaldea.eus/es/que-hacer/visitas-guiadas/argi-galduaren-bila-amezketa

  • Iglesia de Ugarte.

En el barrio de Ugarte de Amezketa, se encuentra uno de los tesoros que se esconden bajo la mole petrea de Aralar: un templo que conserva dos de los elementos románicos más antiguos de Gipuzkoa.

Iglesia Ugarte

Según el estudioso Luis Peña Basurto, antes de la actual iglesia, aquí existía el monasterio de una comunidad benedictina. El actual templo data de los siglos XVI y XVII, aunque se ha conservado el arco románico de la entrada.

Patrimonio Amezketa

Sin embargo, en su interior es donde podremos contemplar el auténtico tesoro románico, la Andra Mari del siglo XIII que preside el retablo dorado. La Virgen conocida popularmente como de los Remedios, se encontraría entre las más antiguas de nuestro territorio, junto a la de Itziar o la del Juncal.

  • Ermita de San Martín goikoa

Situada junto a un antiguo camino que se internaba en Navarra a través del valle de Araitz, su antigüedad es indiscutible, ya que hay documentos que la citan en 1410.

Ermita San Martín Amezketa
Con el paso de los siglos, la ermita acabó abandonada, hasta que en 1902, Amezketa decidió comprarsela al Marqués de Gongora, y restaurarla. La imagen del titular, fue donada por Hipólita Juaristi, tal y como lo recuerda una placa en el interior de la ermita.

Ermita de San Martín Amezketa

Jauregi Aundi

Antigua casa solar del linaje de los Amezketa, que al igual que otras casas torres, fue desmochada en 1457 por orden del rey castellano Enrique IV para frenar el poder de estos señores de la guerra.

Historia de amezketa
En 1493 fue nuevamente levantada gracias a un permiso de Isabel la Católica con la condición de que solamente serviría como residencia y no tendría fin defensivo.
Actualmente, solamente el armarri de los Amezketa en la fachada principal del caserío nos recuerda el noble pasado de este edificio.

Fernando Amezketarra

Bertsolari dotado de una excepcional inteligencia, tal vez sea Pernando, el más famoso de las personas nacidas en Amezketa, recordándose varios siglos después de su muerte sus aventuras y ocurrencias.

Que hacer en Amezketa

Nacido el 10 de octubre de 1764 en el caserío Torrea de Amezketa, Fernando Bengoetxea se casó en 1790 con María Josepha Sagastume, con la que tuvo diez hijos e hijas. Tuvo Fernando que desempeñar varios oficios para sacar adelante su prole, estando entre estos el de pastor, minero y arriero.
Sin embargo, la actividad por la que pasaría a la posteridad, fue la del bertsolarismo. Y aunque fuese analfabeto, adquirió tal notoriedad en este mundo que Pernando actuó como juez en la prime desafio entre dos bertsolaris de la que se tiene historia (en Villabona a principios del siglo XVIII).

Amezketa Fernando Amezketarra

Pernando, murió el 9 de julio de 1823, dejando una vida de anécdotas y ocurrencias que aún hoy son recordadas y celebradas. En Amezketa es recordado con una placa en la fachada del ayuntamiento y una escultura en su honor junto al frontón.

Ruta Amezketa

El ayuntamiento de Amezketa nos permite descubrir los lugares donde vivió y trabajó Fernando gracias a la siguiente ruta:

https://www.tolosaldea.eus/es/que-hacer/kultura-eta-artea/fernando-amezketarra

  • Atari

En el barrio de San Martín, muy cerca de la ermita, se encuentra este conjunto escultórico formado por sesenta vigas y columnas de madera procedentes de los caseríos de Amezketa.

Atari Amezketa

Obra del escultor Guillermo Olmo, pretende ser un homenaje a todos los hombres y mujeres que han trabajado en esta hermosa pero dura tierra. Un lugar mágico con los gigantes de Aralar como telón de fondo.

Euskal pilota

Otro de los deportes donde tradicionalmente han sobresalido los deportistas de Amezketa es la pelota vasca o euskal pilota. En la plaza Fernando Amezketarra, destaca el anejo frontón, vestigio del siglo XIX, y que aunque al principio se utilizaba para la modalidad de rebote o errebotea, se le añadió posteriormente la pared izquierda para la modalidad de pelota mano o esku pilota, mucho más practicada.

Durante mucho tiempo, este deporte fue el entretenimiento más popular en Amezketa,
por lo tanto, no es de extrañar, que de aquí hayan salido grandes pelotaris, como José Aierbe, campeón manomanista en 1968, Josean Tolosa, campeón contra Retegi en 1989 y como no, el reciente Campeón del Cuatro y Medio, Jokin Altuna (campeón además de Manomanista en 2018, y Cuatro y Medio en 2017 además de 2020.

Albitzuri haundi

Seguramente, sabréis que uno de los deportes rurales más asociado al pueblo vasco es el del levantamiento de piedras. Deporte en el que los forzudos locales (harrijasotzailes) compiten por ver quien levanta más veces grandes piedras.
En Amezketa, junto al ayuntamiento, se expone una de estas piedras, que se encuentra entre las más míticas y famosas de Euskal Herria.

Amezketa que ver

Se trata de la piedra Albitzuri Haundi, que aunque no sea de las más pesadas (pesa 170 kg), si se encuentra entre las más dificultosas de alzar por su forma ovalada y sin asideros.

El primer levantamiento de esta piedra del que se tiene constancia se realizó en 1875, pero pasaron muchos años hasta que se pudo volver a alzar con éxito.Hubo que esperar hasta 1947, para que el harrijasotzaile de Azpeitia, Errekartexo, pudiera levantarla por primera vez en el siglo XX, empleando para ello quince minutos.
El harrijasotzaile azpeitiarra, abrió el camino para que otros muchos siguieran sus pasos, levantando la escurridiza piedra. Destacando entre todos estos Iñaki Perurena con trece alzadas en 1977, Gibitegi con catorce en 1990 y Goenatxo II con quince en 1996.

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