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LA IGLESIA DE SAINT-JOSEPH-DES-CARMES DE PARÍS. TESTIGO DE LA MASACRE DE LOS CARMELITAS DURANTE LA REVOLUCIÓN FRANCESA.
La iglesia de Saint-Joseph-des-Carmes de París o San José de los Carmelitas, es uno de los templos más excepcionales de la ciudad.
Construida en estilo barroco italiano, esta iglesia es el último vestigio del convento que acogió la primera comunidad de hermanos Carmelitas Descalzos en Francia.
Sin embargo, la belleza y la historia de esta iglesia se ve empañada por un oscuro secreto, una de las mayores masacres producidas tras la Revolución Francesa.
¿Quieres descubrir su historia?
ORIGEN DEL CONVENTO DE SAN JOSÉ DE LOS CARMELITAS.
A principios del siglo XVII, el Papa Pablo V solicitó a Enrique IV, que acogiera en su reino a la orden de los Carmelitas Descalzos.
El 20 de julio de 1613, la reina María de Médici, colocó la primera piedra del convento que tendría que albergar los primeros miembros de la comunidad, concluyéndose la iglesia siete años después.
Sin embargo, la iglesia no fue finalmente consagrada hasta 1625.
DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA DE SAINT-JOSEPH-DES-CARMES DE PARÍS
La iglesia, de planta en cruz latina, cuenta con ábside semicircular por donde se accede al jardín del norte.
Lo más destacable de la iglesia, es su gran cúpula, la primera de tambor que se construyó en París.
La cúpula, se encuentra decorada con la pintura Elías elevado al cielo en un carro de fuego, realizada en 1644 por el pintor Walthère Damery.
Además, se trata de la primera pintura ejecutada sobre una cúpula que se realizó en París.
Otro de los tesoros que se conserva en el interior de la iglesia, es el altar mayor, de 1633, presidido por el cuadro donado por Ana de Austria a los Padres Carmelitas y pintado por Quentin Varin, que representa La presentación de Jesús en el templo.
Pero el altar nos ofrece otras joyas. Por ejemplo, no os perdáis el bajorrelieve de mármol que representa La Última Cena.
Esta obra de arte fue colocada tras la Revolución, aunque su origen se remonta al retablo donado por Juana de Évreux en la Edad Media a una antigua abadía.
EL CONVENTO DURANTE LA REVOLUCIÓN FRANCESA.
Durante mediados del siglo XIX, se expropiaron los terrenos donde se encontraba el jardín y la capilla del convento de Saint-Joseph-des-Carmes, pero al empezar a excavar para construir las futuras calles y carreteras, decenas de huesos comenzaron a aflorar.
Los obreros habían desvelado un oscuro secreto, las fosas comunes donde se arrojaron los cuerpos de los más de cien religiosos masacrados en septiembre de 1792.
¿Qué fue lo que provocó esta masacre?
En 1792, la Asamblea Constituyente nacida tras la Revolución Francesa, obligó a los sacerdotes a firmar la «constitución civil del clero» por la que estos debían renegar del poder de Roma y se convertían en funcionarios franceses.
115 religiosos, entre los que se encontraban tres obispos, se negaron a firmar, siendo martirizados y asesinados.
Los religiosos fueron sometidos a un juicio revolucionario, en el que se les aseguraba que eran absueltos.
Pero cuando bajaban las escaleras que les conducían al jardín, eran asaltados por una muchedumbre y asesinados a golpes.

Los religiosos que lograron salvarse de la matanza, fueron expulsados del templo, convirtiéndose este otrora lugar de oración y remanso de paz, en una cárcel destinada a todo aquel sospechoso de ir contra la revolución.
En 1797, el convento fue adquirido por
Camille de Soyécourt, cuyo padre había sido asesinado durante los años del Terror, para establecer allí una comunidad carmelita.
En 1867 se construyó una cripta para exponer las calaveras de los sacerdotes y obispos asesinados, siendo incluso visibles las fracturas producidas por los golpes de sable.
Sobre el mármol negro, los nombres de los asesinados son recordados con letras doradas, como testigos de uno de los acontecimientos más oscuros de la Revolución Francesa.




