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LA IGLESIA DE SAN VICENTE DE URRUÑA
– URRUGNE
La iglesia de San Vicente de Urruña (Urrugne) se alza impotente entre las coloridas casas de la bella población vasca.
Su maciza torre-campanario y varias aspilleras abiertas en su pared evidencian su carácter defensivo, siendo clave en los numerosos conflictos en los que se vio envuelto este pueblo fronterizo.
HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN VICENTE DE URRUGNE
La primitiva iglesia románica de Urruña databa del siglo X, aunque fue destruida por las guerras hispano-francesas del siglo XVI.
Es por ello que en 1550 se decidió construir un gran templo que además sirviese como baluarte fronterizo.
A lo largo de los siglos, la iglesia ha sufrido varias modificaciones y reconstrucciones, aunque sin perder su esencia renacentista y su característica arquitectura vasco-francesa.
Todo ello propició que la iglesia de Urrugne fuese declarada Monumento Histórico en 1925.
En el 2009 se colocó un nuevo e impresionante órgano de 9 toneladas y 3.000 tubos, siguiendo con la gran tradición que existía en esta localidad.
Como muestra de ello, es el festival Festiorgue, que se celebra todos los años y donde acuden organistas de talla internacional.
El antiguo órgano Merklin, de 1864, fue instalado a su vez en la parroquia de Jacques-le-Majeur en Pausu, por lo que aún perdura esta antigua joya del siglo XIX.
ARQUITECTURA DE LA PARROQUIA DE SAN VICENTE DE URRUÑA
La parroquia de San Vicente de Urruña fue construida en estilo renacentista, con claras influencias de varias iglesias de la vecina Gipuzkoa.
De su pasado defensivo, además de las aspilleras, se conservan las troneras construidas entre sus sólidos contrafuertes.
En su exterior se encuentran algunas esculturas de piedra mutiladas, no sabemos si por los seguidores de la revolución francesa o por las guerras.
Su titánico campanario se eleva hasta los 44 metros de altura, sobresaliendo entre los tejados de las coquetas casas de alrededor, mientras que un reloj de sol recuerda lo siguiente a sus vecinos:
“Vulnerant omnes, ultima necat”.
Es decir:
“Cada hora duele, la última mata”.
Se accede a su interior por un pórtico adornado con numerosos relieves de ángeles y pasajes bíblicos, donde destaca la imagen del santo titular del templo en su frontón.
En su interior destacan las galerías reservadas para los hombres, los bellos techos de madera pintados y varios elementos como el amenazante púlpito.
CONCLUSIÓN
Urruña, es uno de los pueblos de Iparralde que más cerca se encuentran de la frontera y a la vez más desconocidos.
Sin embargo, atesora numerosos atractivos que van desde sus paisajes hasta sus monumentos, entre los que destaca la iglesia de San Vicente.





