Donostia-San Sebastián

Otras diez curiosidades y secretos históricos de Donostia-San Sebastián

OTRAS DIEZ CURIOSIDADES HISTÓRICAS Y SECRETOS DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN

Lugares secretos de San Sebastián

Hace unos meses, escribí un post sobre diez curiosidades y secretos históricos de mi ciudad, ya que debido a la situación estratégica en la que se encontraba y a que durante siglos fue Plaza Militar, Donostia cuenta con multitud de vestigios y huellas históricas escondidas entre su actual fisionomía.

10 secretos y curiosidades históricas de San Sebastián

Al final del post, prometí que si la gente entraba a comentar, habría segunda parte. Pues bien, no se ha acercado ni el aire a comentar, pero como soy así de generoso (y los de mi alrededor ya pasan de mis chapas), aquí os dejo otros diez secretos y curiosidades históricas de San Sebastián.

1. La guillotina de la Plaza Nueva.

Nuestros vecinos franceses, han legado a la humanidad grandes inventos e ilustres inventores. A ellos les debemos la invención de los globos aerostáticos, del cinematógrafo, el descubrimiento de la radiación y un largo etcétera. Sin embargo, si preguntamos a cualquier persona que invento asocia a Francia, estoy seguro de que muchos responderían la guillotina.
Y es que ésta popular máquina creada para quitar la tontería de golpe, fue popularizada por el médico Joseph-Ignace Guillotin, aunque al contrario de los que muchos creen, éste no fue su inventor. El buen doctor, que era contrario a la pena de muerte, solamente impulsó su utilización ya que creía que era un método de ejecución más indoloro.

Plaza de la Constitución San Sebastián

El uso de la guillotina, se popularizó durante la Revolución francesa, siendo sus “usuarios” más ilustres, el rey Luis XVI y la reina María Antonieta. Y aunque su época de mayor apogeo fue entre septiembre de 1793 y la primavera de 1794, periodo conocido como “la Terreur“, en el país vecino se siguió utilizando hasta bien entrado el siglo XX.

Curiosidades París

En París aún se pueden encontrar vestigios de las antiguas guillotinas que estaban repartidas por diferentes puntos de la ciudad, como estas marcas que señalan donde se encontraban los soportes de una de aquellas guillotinas. https://sitioshistoricos.com/curiosidades-historicas-de-paris/

Al igual que los parisinos, los donostiarras también tuvieron ocasión de ver el popular mecanismo en acción, cuando los revolucionarios franceses, conquistaron gran parte de Gipuzkoa durante la guerra de la Convención. El 25 de Julio de 1794 las tropas convencionales pasaron la frontera, rindiéndose la plaza fuerte de San Sebastián el 3 de agosto. Esta pronta rendición de nuestra ciudad, provocó que al acabar la guerra muchos acusasen a sus habilitantes y fuerzas vivas de colaboracionistas con el ejército invasor.

Plaza Constitución Donostia

Los soldados franceses, colocaron una guillotina en el centro de la Plaza Nueva, hoy plaza de la Constitución, y afeitaron a ras a un sacerdote y un refugiado francés, por lo que podimos decir que esta popular plaza de la Parte Vieja donostiarra, fue nuestra particular plaza de la Concordia.

2. Esvásticas en el bosque.

A momentos, el bosque de Artikutza parece encantado. Mientras recorremos sus senderos, no dejan de sorprendernos sus rincones y los lugares mágicos que guardan con ceño sus miles de árboles.
Así, entre antiguos círculos de piedras milenarios y piedras centenarias  labradas por los monjes, en el bosque de Artikutza también nos podemos encontrar esvásticas escondidas durante años.

Artikutza. El bosque secreto de San Sebastián.

Pero no os asustéis, estas esvásticas tienen una explicación menos escabrosa que la de la presencia de nazis en Artikutza, aunque durante el comienzo de los años cuarenta era bastante común ver a miembros del ejército y altos cargos de la Alemania nazi paseándose por Donostia.

Artikutza que ver

Y es que en varias placas de la maquinaria que se guarda en el interior de la antigua central hidroeléctrica del barrio de Artikutza, se pueden ver las esvásticas que utilizaba la compañía sueca ASEA ( Allmänna Svenska Elektriska Aktiebolaget o Compañía Eléctrica General Sueca) en su logotipo desde su fundación en el siglo XIX hasta 1933. Año en que para que no se les asociase a la Alemania nazi, acabaron retirando la esvástica de su logotipo.

3. El triste secreto del Puente de Hierro.

El 15 de agosto de 1864 se produjo uno de los hitos más importantes del siglo XIX para nuestra ciudad, comparable al derribo de las murallas o la construcción de los nuevos ensanches: la inauguración de la línea ferroviaria y de la Estación del Norte.
Para que los trenes cruzaran un meandro del río Urumea a la altura del actual barrio de Amara, se construyó un puente ferroviario conocido como el Puente de Hierro. Sin embargo, con el tiempo, este robusto puente se demostró insuficiente para soportar el paso de tantos trenes, por lo que en 1932 se construyó un nuevo puente y el Puente de Hierro se adaptó al tráfico rodado.
Pero al llegar el siglo XX, el vetusto puente ferroviario se antojó demasiado anticuado para las nuevas necesidades del tráfico de la zona, por lo que en el 2009 se dio comienzo a su desmantelamiento para construir el moderno puente “De la Real Sociedad”.

Puente de Hierro San Sebastián.
Sin embargo, mientras se procedía al desmontaje del Puente de Hierro, se realizó un escabroso hallazgo, ya que aparecieron tres esqueletos. Aunque al principio se pensó que pudiesen ser soldados de algunas de las guerras del siglo XIX, el estudio de los restos y los materiales hallados descubrieron que los restos pertenecían a tres funcionarios municipales fusilados por las tropas franquistas cuando tomaron la ciudad en la Guerra Civil. Hoy día, la pequeña plaza que hay junto al puente, bautizada como plaza de la Segunda República, tiene una pequeña escultura en recuerdo a todos los fusilados bajo el Puente de Hierro, y en especial a estos tres trabajadores cuyas cuerpos no fueron reclamados por nadie y acabaron sepultados por la desmemoria.

Plaza Segunda República Donostia
Ah, y si os preguntáis que fue de nuestro anciano Puente de Hierro, no os preocupéis, por que se encuentra muy cerca de aquí, ya que fue reutilizado como pasarela para bajar al paseo junto al río Urumea en el actual barrio de Riberas de Loiola.

4. ¿Hacía dónde mira el almirante?

El día 12 de septiembre de 1894, coincidiendo con el aniversario de la batalla de Pernambuco (también conocida como batalla de los Abrojos, acontecida el 12 de septiembre de 1631 en Brasil, y en la que la flota comandada por el comandante donostiarra Antonio de Oquendo derrotó a una escuadra holandesa), se inauguraba en los actuales Jardines de Oquendo (antiguo paseo de la Zurriola), la gran estatua de 3 metros de altura (que llega a 5 hasta la punta de la bandera) en honor al ilustre marino de San Sebastián.
Estatua Okendo Donostia

A la inauguración, acudieron los miembros de la familia real, el ministro de Marina, así como otros altos dignatarios. Según la prensa de la época, la obra creada por el escultor Marcial Agirre Lazcano, rezumaba elegancia y bizarría, teniendo una actitud de “echarse con brío sobre el enemigo”.

¿Pero hacía dónde dirige su mirada la obra del genial escultor bergarés?.

Pues bien, la ubicación de la estatua no es casual, ya que además de dirigir su mirada hacia el mar, que tanta fama le brindó, también mira hacia el barrio de Gros, y más concretamente hacía Manteo, la casa solar de los Oquendo y donde según la tradición, nació el almirante en 1577.

Almirante Okendo

5. La última ballena de San Sebastián.

Al igual que en el resto de pueblos de la costa Cantábrica, los arrantzales de Donostia también se dedicaron a la caza de la ballena, que constituyó un importante hito económico, ya que al igual que del cerdo, de la ballena se aprovechaba todo.

Atalaya Ulía
Sin embargo, la gran cantidad de cetáceos que se cazaban todos los años, a punto estuvo de extinguir varias especies de ballenas, como la ballena franca glacial, también conocida como ballena de los vascos.
Aunque la última ballena franca que se cazó en nuestras costas, fue en Orio en 1901, unos años antes, en 1854, apareció frente a la Zurriola (no la actual playa, si no el tramo de murallas que se llamaba así) una ballena (las crónicas periodísticas hablan de un ballenato) a la que los pescadores de la ciudad trataron de dar caza. Pero aunque los arrantzales de la ciudad lograron clavar dos arpones en la ballena, ésta logró zafarse y escapar mar adentro. Enterados de este acontecimiento, arrantzales de Getaria (otras versiones apuntan a que eran de Zarautz) se echaron a la mar y se dirigieron a los alrededores de Donostia para intentar dar caza al cetáceo. Los pescadores de Getaria, pudieron dar con el ballenato y capturarlo, atándolo a su chalupa y dirigiéndose a Getaria. Sin embargo, a la altura del Antiguo, fueron interceptados por los arrantzales donostiarras, por lo que el ballenato fue llevado a la playa de Ondarreta. La disputa se zanjó en favor de los pescadores de San Sebastián, ya que la cría de ballena aún llevaba los dos arpones clavados.

Aquarium San Sebastián
Además de poder ver el impresionante esqueleto de una ballena franca capturada en Zarautz y poder conocer la apasionante industria surgida alrededor de la caza de la ballena en el Aquarium donostiarra, en el monte Ulia aún se conserva una antigua atalaya desde donde los vigías oteaban el mar en busca de cetáceos.

Atalaya San Sebastián

6. El retiro del general

Por Donostia, han pasado personajes de toda índole. Sus calles, han visto pasar a lo largo de los siglos desde reyes y nobles, hasta espías y revolucionarios.                                                     

El general Manuel Mondragón, fue un militar mexicano famoso por diseñar varias armas, entre ellas un cañón de 70 mm que reforzó las defensas costeras mexicanas y sobre todo el famoso fusil Mondragón, capaz de disparar 60 disparos por minutos y que fue adaptado por numerosos ejércitos, entre ellos por el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial, e incluso por la Waffen SS en la segunda. Se cuenta que incluso el famoso Barón Rojo llevaba un fusil Mondragón a bordo de su caza.

Mondragon.png La suerte de Mondragón cambió cuando se rebeló contra el presidente mexicano Francisco Madero, que acabó asesinado junto al vicepresidente. El nuevo presidente, Victoriano Huerta, le nombró Secretario de Guerra y Marina, aunque le acabó expulsando del país por temor a que encabezase un complot contra él.

Plaza centenario San Sebastián
Mondragón, se exilió en San Sebastián, viviendo en la plaza del centenario, concretamente en el número 1, hasta que falleció en 1922 y fue enterrado en Polloe. Según una leyenda urbana, el inventor del rifle Winchester, murió en su mansión atormentado por los fantasmas de todas las personas que habían muerto por los disparos del popular rifle de su invención. ¿Tendría el viejo general Mondragón la conciencia tranquila después de inventar y popularizar el primer fusil automático utilizado en el mundo por un ejército y que acabó siendo utilizado por ejércitos y guerrillas de todo el mundo?.

7. La estatua errante de Juan Sebastián Elkano.

Nuestra provincia, ha dado al mundo grandes navegantes y marinos, como Okendo, Txurruka o Blas de Lezo, por citar solo a algunos de ellos. Aunque el más universal de todos ellos, es sin lugar a dudas, el marino oriundo de Getaria, Juan Sebastián Elkano, el primer hombre en dar la vuelta al mundo.

Juan Sebastián Elcano Guetaria

En su localidad natal, hay varios monumentos y estatuas en su honor, siendo la más antigua la estatua de bronce colocada en 1861 sobre el puerto getariarra.

Qué ver en Getaria. Encantador pueblo marinero y lugar de origen de Juan Sebastián Elkano

Está estatua sin embargo, no ha estado siempre en el lugar que le corresponde, ya que en 1936, al comienzo de la guerra civil, fue trasladada a San Sebastián con la intención de fundirla para hacer municiones (como pasó con otra estatua donostiarra de la que tal vez hable otro post). Pero la estatua estaba hueca, por lo que se guardó en un almacén hasta que en el 16 de Julio de 1941, se inauguró en el Paseo Nuevo la ermita de la Virgen del Carmen, en memoria de los marineros del crucero “Baleares“. El “Baleares“, fue hundido el 6 de marzo de 1938 por la marina republicana, desapareciendo en el mar 761 tripulantes, muchos de ellos gipuzkoanos. La estatua fue colocada junto a la ermita y una placa con los nombres de los marinos gipuzkoanos muertos en aquel combate naval de la guerra civil. La estatua de Elkano, volvió finalmente a Getaria en 1975, al morir el dictador Francisco Franco.

8. Las cabezas cercionadas de los refundadores de la ciudad

“Sumidos en la borrachera más degradante, su solaz durante los tres días siguientes fueron el pillaje, la violación y el asesinato. Estas atroces escenas culminaron por fin en un incendio general, que acabó destruyendo en la desgraciada ciudad lo que la artillería había perdonado hasta entonces. Los habitantes se agolparon en las últimas casas que se encontraban bajo nuestro cañón al pie del castillo, e imploraban a gritos una protección que no podíamos darles”.

Esta es la descripción que hizo Jacques Belmas, ingeniero militar del ejército de Napoleón, sobre lo que sucedió después de que los ingleses lograron romper el sitio de San Sebastián el 31 de agosto de 1813.

Ateak plaza de Irún
Sin embargo, aunque la destrucción de la ciudad fue casi total, tan solo unos días después de la tragedia, los miembros de la corporación donostiarra y otros vecinos importantes se reunieron en el barrio de Zubieta, y decidieron sobreponerse a la terrible situación y volver a levantar la ciudad sobre sus ruinas humeantes.

Curiosidades de Donostia
Cien años después, en 1913, en honor de estos ilustres vecinos, se erigió en Alderdi Eder un mastodóntico monumento. Sin embargo, el monumento recibió muchas críticas, por lo que fue desmontando y sus piezas reutilizadas en otros monumentos de la ciudad, o directamente olvidadas en algún almacén municipal. En el barrio de Amara, más concretamente en la rotonda de la plaza Irún, se encuentra un moderno monumento que integra las cabezas de los miembros de aquellas reuniones de Zubieta labradas en aquel primer monumento de 1913. La escultura “Puertas” del artista Aitor Mendizabal, es un nuevo homenaje a aquellos valientes emprendedores que a menudo pasa desapercibido a sus convecinos.

9. El león de las murallas.

Antiguamente, cuando San Sebastián se encontraba rodeada de murallas, la principal entrada a la ciudad se realizaba por la Puerta de Tierra (más o menos donde actualmente se encuentra el quiosco del Boulevard). Junto a esta puerta, se encontraba la única fuente pública con la que contaba la ciudad amurallada (las otras, como la del Txofre, se encontraban extramuros). Esta fuente, de la que se abastecían los vecinos, estaba adornada con un león de bronce de cuya boca manaba el preciado líquido.

León Lasala
Sin embargo, las murallas que protegieron la ciudad durante tantos asaltos, también la estrangulaban, impidiéndola crecer y expandirse, por lo que las murallas acabaron desapareciendo en la segunda mitad del siglo XIX. Por suerte, uno de los símbolos de aquella Donostia amurallada, el león de la fuente, aún pervive muy cerca de su ubicación original. Actualmente, aquel león se encuentra adornando la plaza de Lasala, pasando a convertirse en el símbolo del hotel de cuatro estrellas que se encuentra entre ésta plaza y el puerto.

Plaza Lasala

10. Zorionak enperadore!

En 1807, las tropas napoleónicas entraron en España con la excusa de invadir Portugal, aunque los planes de Napoleón iban más allá, por lo que guarniciones francesas se fueron estableciendo en las principales plazas fuertes del país con la intención oculta de hacerse con ellas y establecer un régimen afín con José Bonaparte, hermano del emperador, como rey de los españoles. En principio, una pequeña guarnición francesa se asentó en el castillo de la Mota, sobre el monte Urgull. Sin embargo, cuando la guerra se volvió en contra del ejército invasor, la plaza fuerte de San Sebastián adquirió una importancia estratégica para asegurar la retirada del ejército francés y los afrancesados españoles que les acompañaban.

Batería Napoleón Monte Urgull
La batería de Napoleón del monte Urgull.

Cuando los voluntarios gipuzkoanos y bizkainos primero, y el ejército anglo-portugués del duque de Wellington después, sitiaron San Sebastián el verano de 1813, la guarnición francesa era escasa y contaban con pocas defensas y munición.

El monte Urgull de San Sebastián, el guardián donostiarra

Sin embargo, los soldados franceses aguantaron la lluvia de proyectiles y granadas y los intentos de asalto durante casi tres meses, e incluso el 15 de agosto, ante el asombro de los asaltantes, celebraron la festividad de San Napoleón. El castillo fue iluminado por la noche, y la artillería disparó varias salvas en honor del emperador de los franceses.

Retrato Napoleón
Y sí, habéis oído bien, la guarnición celebró la festividad de San Napoleón, ya que el emperador, engrandecido como estaba por sus aplastantes victorias por media Europa, se inventó un santo (un militar romano convertido al cristianismo) de nombre Napoleón e instauró su festividad el día de su cumpleaños, el 15 de agosto, día de la Asunción, lo que provocó las quejas (tímidas, por no contrariar al emperador) de los católicos franceses y la Santa Sede.

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4 comentarios sobre “Otras diez curiosidades y secretos históricos de Donostia-San Sebastián

    1. Muchas gracias. La verdad que son post muy chulos de hacer pero que llevan mucho trabajo de investigación. Algunos secretos me los he encontrado de casualidad y otros los tenía delante de los morros. Me alegro que te haya gustado.
      Un abrazo.

  1. Me ha encantado leer estas curiosidades.
    Por cierto! Las estatuas de los de Zubieta estuvieron unos años en Urgull antes de ponerlas en Amara.

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