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EL OBELISCO DE CONSTANTINO DE ESTAMBUL
Al sur del Hipódromo de Constantinopla, en lo que sería la espina central del hipódromo, destacan tres monumentos que han sobrevivido desde el lejano imperio bizantino: la Columna Serpentina, el Obelisco de Teodosio y el Obelisco de Constantino.
HISTORIA DEL OBELISCO DE CONSTANTINO DE ESTAMBUL
Junto a la Columna Serpentina se encuentra este pilar de 32 metros de alto y construido con grandes piedras conocido como Obelisco de Constantino (Örme Dikilitaş en Turco).
Antiguamente, era conocido como el Coloso, porque una inscripción en su base comparaba este monumento con el Coloso de Rodas.
La inscripción también hace referencia a que el monumento fue restaurado y cubierto de bronce dorado por el emperador Constantino VII Porphyrogenitus, en honor de su abuelo, el también emperador Basilio I.
Aunque para algunos autores, el obelisco sea mucho más antiguo, erigiéndose durante el reinado de Constantino el Grande.
Seguramente, se construyó para acompañar al obelisco de Teodosio, e imitar el Circo Máximo de Roma, que también tenía dos obeliscos en su espina central.

Durante la cuarta cruzada, los cruzados saquearon el bronce que recubría el obelisco, por lo que ha llegado hasta nuestros días sin tal espectacular cobertura.
EL OBELISCO DURANTE EL IMPERIO OTOMANO
Por suerte, al igual que otras columnas y obeliscos que podemos encontrar en Estambul, este monumento no fue destruido durante la toma de Contastinopla, ya que los otomanos creían que eran amuletos protectores de la ciudad.
¿Sabías que los jenízaros, los soldados que formaban parte del sultán y defendían Estambul, hacían apuestas sobre quién podría escalar hasta lo alto del obelisco, dañando aún más el monumento?
En resumidas cuentas, este obelisco es uno de los tres últimos supervivientes del Hipódromo de Constantinopla, testigo de la convulsa e increible historia de la ciudad milenaria.
